Está bien, ya lo sé. Ya es miércoles y yo apenas voy a escribir sobre mi sábado. Fue lindo, desde temprano mis expectativas eran grandes y no me desilusione, todo salió a pedir de boca, aunque claro, tampoco fue exento de ciertas “situaciones”.
Desde las pláticas vespertinas con cierta amiga compañera de vivencias hasta mi entrada a casa exactamente al término de ése día e inicio del siguiente.
Hoy que platicábamos por msn tu comentario me hizo darme cuenta de que tenía que escribir acerca de nuestra.. amm, salida?
Desde que te envié el mensaje de texto informándote del cambio de planes aunque no contestarás, estaba confiada; confieso que por un momento pensé que nuestros planes iban a cancelarse pero algo muy dentro mío (supongo) me hizo decidir arreglarme por si acaso aparte de que estoy harta de siempre traer el maldito uniforme. Por eso, llegué a casa directo a buscar un cambio que me hiciera lucir bien, al escoger torpemente mis prendas mi madre que estaba afuera me gritó: Mariela, te hablan!
Volteé a ver a mi hermano que estaba ya enterrado hasta el tuétano en el mundo del Age Of Empires, aún así me vio y sólo soltó una risilla que consiguió ponerme de los nervios, le di un golpe en el brazo y salí aun con mi ñoño uniforme puesto.
-Hola! – Te dije como tonta – Amm, este, me esperas? Cinco minutos!
Te reíste de mí y asentiste.
Sin esperar otro tipo de confirmación, volví a entrar a cambiarme y ya ni siquiera me importó ponerme mis jeans mas feos y mi blusa blanca mas vieja que que cosa, para mi colmo mis tres pares de converse estaban en Torreón y tuve que optar por ponerme los malditos zapatos blancos bajos. Con lo que odio los zapatos bajos! Yo soy TENIS no zapatos.
Así salí, hecha un lío, me despedí de mis padres que por supuesto, no podían olvidar recordarme que ya eran las 9:00 pm y que tenía que llegar temprano.
Me abriste la puerta de tu carro y subí. Te subiste y me dijiste: - ¿A dónde vamos?
-A donde quieras – te respondí – sorpréndeme.
Y así inicio todo el bussines. Me dijiste que si podíamos llegar a tu casa, obvio acepté y me morí de vergüenza al saludar a tu mamá pues suele pasar que ese carro siempre va lleno de gente pero ahora solo estábamos tu y yo. No se que me gusto más, si verte hacer berrinche con tus papás para que te prestaran la camioneta (pues tu carro no te gusta) o que otra vez fueras abrirme la puerta para bajar de tu coche y me la abrieras para subir a la camioneta de tu padre. Tuviste detalles muy bonitos, me confesaste que los “red bull” sólo habían sido el pretexto para que saliéramos, también me gustó que te pusieras celosillo. Me gusta tu manera de hacerte el sentido y no sé por que demonios me encanta rogarte para que me “perdones” haha! Tu peinado de niño de trece me vuelve loca y tu manera de criticar a los vocales de las bandas me hizo golpearte mientras sufría ataques de risa. Al llegar a casa nos quedamos media hora en la camioneta escuchando música y yo como siempre me reía de las canciones que tienes en tu celular y tu te burlabas de que a mi me guste el gritadero, jum!
No sé, no sé, me encanto que saliéramos y aunque cierta visita impertinente a mi casa que tuvo como consecuencia una llama incómoda y después un mensaje para hacerte sentir mal pudieran arruinarnos el momento, no fue así, me dejaste en claro que no lo permitirás y lo cumpliste.
Y hoy, me preguntaste que si te daba flojera, haha! Menso!! Si eres tú quien me ha ayudado a no quedarme en mi casa encerrada sin hacer nada , tan sólo deprimiéndome. Y luego me dijiste que YO te doy alegría y que te mueres por que llegue el fin de semana.
Sí, OTRA VEZ MÁS me volviste a hacer el día.
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