Todo de lo cual una memoria recuerda tan solo una pequeña chispa...

martes, 14 de mayo de 2013

Los días pasan y aquí estoy.



Hay cosas que realmente no son muy importantes para mí, así como también hay gente que no lo es.
La mayoría de la gente compra tu imagen, tu trato. A la mayoría de la gente con la que tratas (y hablamos de un 90% ) le importa un cacahuate como te sientes, si tienes problemas personales, si haz pensado alguna vez siquiera en suicidarte. Le importa un rábano todo eso acerca de ti, lo que les interesa es nada más la manera en como los ven los demás a ellos, la manera en que tú los ves…
Y aunque digan que son tus amigos, tú sabes que no lo son.
Ahora reflexiona y piensa esto: “amigos..’’ Verdad que ni siquiera los cuentas con los dedos de una sola de tus manos? Yo no lo hago, y podría dar los nombres, pero eso es lo de menos. Lo que importa es que a tanta superficialidad nos gusta hacerle segunda, y me refiero en que nos convertimos en eso que los demás quieren ver, en su sombra. En algo igual a ellos, en viles copias que muestran lo menos que pueden acerca  de lo que realmente son, dejando de lado lo que es de valor para cambiarlo por nada. Tan solo para encajar.
Pero como digo, hay personas que si nos aprecian, que realmente forman parte de nuestra vida (la vida de verdad que a pocos les dejamos conocer), pero pasa algo raro con eso. A veces a esas personas que nos aman, son a las que les hacemos daño, son las que dejamos para después, son las que descuidamos. Lo digo por que soy humana (vaya excusa!) y lo he hecho, como se que lo hacemos la mayoría. Y la gente real la cambiamos por personas plásticas con un apenas visible sentido de la amistad y el amor, de lo que es INCONDICIONAL. Y así acabamos todos, dañando lo que si vale la pena, destruyéndonos unos a otros.

Acabando con lo único bueno que hay.

Qué patético!

(Recuperé este texto que escribí el 30 de Agosto del 2011).

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