Y como todas las cosas, las que son inesperadas y agradables también tienen su final.
Anoche soñé contigo, como una idiota, y ni quiera se me antoja escribir sobre eso, pues significa recordar, cosa que no es necesaria pues simplemente no puedo olvidarlo.
Ojalá no hubieras estado en tu casa el domingo, ojalá yo no hubiera ido a buscarte. Si esos veinte minutos no existieran ahora todo sería mejor, más fácil.
Te odio más hoy, imbécil. Espero que estés bien y lleves tu vida mejor. Te amo.
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