Todo de lo cual una memoria recuerda tan solo una pequeña chispa...

martes, 5 de agosto de 2014

Esaú.

Son exactamente las 12:46 a. m. justo cuando mucha gente esta dormida, y a mi me parece un momento excelente para empezar a escribir.

Me convenzo cada vez más de que soy incontenible, irracional, hipersensible y muy visceral. Aunque suenan como palabras para denominar cosas importantes, yo no me siento así, si no todo lo contrario; creo que todas las cosas que soy y hago me alejan de alguna manera de lo que amo.
En mi vida muy rara vez lo que quiero y lo que tengo van de la mano, pero ahora, justamente ahora hay una sola cosa que quiero y mágicamente tengo a mi alcance, y es la posibilidad de estar contigo. No me parece común ni normal que alguien como yo, con toda su mala suerte, torpeza al caminar y malas caras pueda tener una oportunidad tan grande, que vale incluso más que mis sueños más atrevidos, pues ahora que te tengo a mi lado puedo ver que teniendo todo lo demás si no estuvieras tú, me quedaría grande, haciéndome sentir de igual modo, inconforme.
Ahora que tú estás, que llevas todo este tiempo estando, me siento asustada de tiempo completo, pensando que probablemente a pesar de mis esfuerzos no soy o no seré demasiado buena para ti, que te cansarás de mi sueño eterno y mis ganas de hacer nada, que entre las arquitectas encontrarás a alguien que vea cada uno de tus trabajos de una manera más profunda, no como yo que veo ahí un pedacito de tu alma, de tu pensamiento, sí, de ese que todavía me esfuerzo por descifrar. Que te canses de las curvas inexactas de mi cuerpo, de mis miedos infantiles, de mi cara demasiado grande o incluso de mi pesimismo constante (lo estoy siendo ahora, ¿cierto?).

Sé que sabes (redundo para hacerme entender mejor) que soy inestable y un amasijo de posibilidades desproporcionadas e hilarantes, que casi nunca tengo el control completo de mis emociones, que disfruto tu compañía más de la del resto de la humanidad y al mismo tiempo, me encanta en sobre manera mi soledad.

Muchas veces he leído o escuchado acerca de que los hombres son simples y concretos, y pienso que concretos sí, pero simples no, tú no (al menos). Y es por eso que creo que me entiendes, aunque a veces te desesperen mis pucheros y mis malos tratos, o me sientas distante de un segundo a otro, porque me puse de malas o simplemente te necesitaba ahí. Por que siempre te necesito conmigo, incluso cuando te hablo feo o no quiero mirarte, es en ese entonces cuando necesito un abrazo, de esos que son mis favoritos desde hace tres años (y contando), una sonrisa y un beso en la frente.
Aunque me vuelva loca por momentos no quiero alejarme de ti, no soy tan tonta como para renunciar a la única persona con la que realmente he querido estar.

Hay cosas que no sabes de mi, de todo lo que pienso sobre nosotros, sobre lo que tenemos, pero siempre pienso en un futuro, porque quiero algo más, algo que tal vez cuando llegue va a distar mucho de lo imaginado, pero no me importa, porque nunca me ha importado nada cuando se trata de ti, y aunque a veces pienso en mil cosas que podrían "cambiar" o "mejorar"  en ti, en mi, veo que no es necesario, por que te amo. Dios, ¡LO HAGO! Y ahora a la 1:17 a. m. soy más consciente que nunca de ello.

Cinco días completos, de conocernos aún más y más, conocer lo bueno, lo malo; de ocupar el 70 % de la cama y de darme cuenta de que te quiero de tiempo completo, sólo para mi.


P. D.Esto es lo que quería decirte en la playa, palabras más, palabras menos... Te amo.

Tuya siempre... Mariela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por estar aquí (: