Todo de lo cual una memoria recuerda tan solo una pequeña chispa...

domingo, 6 de abril de 2014

El encuentro.

Me gusta besarte. Muchísimo. Ese acercar y alejar nuestros labios consecutivamente en repetidas ocasiones en un mismo minuto, recorrernos la cara con las manos, como si fuera las primera vez que existiera el contacto de nuestra piel, como descubriendo algo que parecía inalcanzable; tu aliento en mis mejillas, en el hueco de mi garganta, en mis oídos.
Parece que estamos sincronizados hasta en esa manera de amarnos; es desesperación, entrega, latidos, prisas.
Y todo ocurre en el mismo tiempo y forma.
Es un beso simple, pero nada sencillo, de esos que sólo tu y yo sabemos crear con nuestros sentimientos, los deseos y algo más que amor. Somos principio y somos final, vida y muerte, y, probablemente hasta un más allá de lo que se ha podido explorar. Es increíble pensar en todo lo que en un lapso tan breve de tiempo se puede alcanzar, sólo por tener tus labios sobre los míos;  me asfixio, me consumo, me gasto, me quemo y me muero.
Y soy tuya.
Me gusta ese beso que tú me das y yo con todo mi entusiasmo te correspondo. Me gustas tú, siempre.

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