Todo de lo cual una memoria recuerda tan solo una pequeña chispa...

miércoles, 9 de abril de 2014

Time.

A veces todavía me resulta extraño que estas fechas me pongan así, y no entiendo porque si ya debí haberme acostumbrado. Supongo que todo se debe en parte porque soy malísima para aceptar y sobrellevar los cambios.
Trato de no hacerlo, pero cuando menos lo espero me sorprendo mirando mi vida en retrospectiva. Recuerdo todos y cada uno de días en los que irremediablemente se marcaba en el calendario “mi cambio”. Y de veras que todo es efímero, yo lo soy y es precisamente eso lo que me preocupa, el ser tan efímera, tan desinteresada y distante, tan ajena al mundo… Y a la vez una pequeña modificación de hace temblar.
Creo que todas estas cosas que tanto me esfuerzo por cambiar ya son parte de mi vida, son ideas ya bien arraigadas en mi mente que probablemente nunca se irán, eso es quizá lo que soy en realidad.
No me gustan los cumpleaños, no me gusta tener 22.
Y me preocupa que de un momento a otro todo se vaya al diablo, como ha pasado gradualmente desde que nací. Tengo miedo de quedarme sin nada a lo cual aferrarme, de saberme realmente sola sin que haya alguien para quien mi voz, mi nombre y mi rostro signifique algo. Pero soy consciente de que todo se termina, incluso lo que yo quisiera hacer durar.
Por eso me esfuerzo en no esperar nada, en no querer… En no tratar de que las cosas cambien y sólo actuar como lo siento para poder de algún modo vivir plena, en los años que me queden (si llegara a los 23, o incluso a mañana).
Me siento la más estúpida por escribir sobre esto, cuando a nadie le interesa, ni siquiera a mí. Debería estar haciendo la redacción de mi tesis.


Odio anticipadamente el día de mañana. FIN.

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