Recordar se vuelve algo imprescindible en la vida...
Se vuelve así sobre todo cuando estás lejos,
cuando existe alguien que puede ver más allá de lo que ve el resto de la gente en ti,
y cuando todo eso que amas va contigo pero a tu alrededor falta.
A veces, parece absurdo aferrarse a lo que ya ha pasado,
y de la misma manera vivir anticipadamente lo que vendrá.
Lo cierto es que por el momento no me siento una persona con muchas opciones, pues la vida me pasa,
pero con muchos huecos en ella.
Mi mente divaga, y juega conmigo perdiéndose en ese mundo de ensoñaciones tan cautivadoras que me regresan a los momentos felices y de plenitud,
a los momentos con él...
Nunca pedí demasiado de esta vida, ni tuve muchas esperanzas en superar mis expectativas (demasiado bajas),
y sin embargo lo inesperado ocurrió.
Lo tengo a él, aún con los cientos de kilómetros que nos separan y puedo asegurar que él es mío, y yo soy suya.
Cuando me siento atrapada, vulnerable, perdida y atrapada por la distancia recuerdo su voz,
recuerdo su manera enredada de explicar lo que pasa por su mente,
en cómo se esfuerza por cambiar todas las cosas que una vez nos separaron,
recuerdo sus manos y los tantos trazos que han hecho no sólo en mi piel, sino en mi camino, en mi manera de ver la vida y lo que me han hecho soñar.
Podría pasar horas escribiendo acerca de mi dicha,
de mi fascinación por tantas cosas que no sabía que existían y que en su compañía encuentro.
Él no es mi media naranja, ni nada de eso,
él es simplemente la única persona con la que puedo ser en este mundo tan lleno de ilusiones y malas vivencias.
Ser... no es algo que muchas personas puedan darse el lujo de hacer,
y la verdad me gusta no sólo estar sino ser;
me gusta hablar de las cosas que jamás hablo con alguien más,
me gusta saber que no tengo que esforzarme por no ser torpe - por que irremediablemente lo sería - ,
me gusta escuchar música con significado y tratar de interpretar ideas de artistas en pinturas y letras en su compañía.
No encuentro muchas explicaciones sobre todo esto,
y me parece innecesario buscarlas,
sobre todo cuando lo vivo tan intensamente sin preocuparme por nada más,
dejándome ir en ese vacío en el que podríamos perdernos por días sin extrañar el mundo exterior.
Cuando lo veo de cerca a los ojos siento que el tiempo no corre más,
me parece que veo su alma y cuando está dentro de mi me hace sentir alcanzar lo más grande de esta vida,
una verdad velada,
apenas conocida por dos seres embriagados en frenesí del amor.
Como el día antes de ser suya por primera vez, perdidos en las estrellas del universo infinito, en el interior de su coche, afuera de mi casa.
Me gusta haberlo encontrado todo,
y saber que cada día puedo descubrir en él cosas nuevas,
aunque ahora no esté.
¿Qué me queda ahora, sino el ayer y los recuerdos?
Sólo tengo eso, y la promesa de un mañana, juntos.
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