Me detengo cada día a repasar mis acciones, hasta las que parecen no tener importancia, esas que hago por pura obligación y sin ninguna convicción. Jamás había cargado con tantas responsabilidades sobre mi misma, y aún así no me siento cansada, probablemente porque no estoy siendo yo misma de una manera plena.
La mayoría de los días son comunes y corrientes, y terminan pasando sin contratiempos. Supongo que a esto es a lo que le llaman monotonía, algo que me gusta, pero no así, y no me refiero a mi trabajo, pues aún con bajas y altas me gusta, pero al llegar a mi habitación el vacío me inunda y se funde con mi alma, me entretengo en cosas banas esperando que pase algo real.
Y todo es real,
y no me agrada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por estar aquí (: