Hoy es viernes, el final de una semana de trabajo intenso y continuo, y sólo pienso que mi trabajo a pesar de ser así (intenso y continuo), no lo es como el de muchas personas en el mundo. No soy más que otra colaboradora del sistema, una humana común que cumple su función y rol específico. Pienso y pienso, y recuerdo también que hace ya muchos años que tengo este blog, desde la preparatoria, me parece ...
Y aquí sigo, tratando de escribir, me doy cuenta que tal vez he mejorado mi redacción, pero no la manera en que puedo sacar en letras todo lo que hay en mi.
De la misma forma en que pasa la semana, en que tengo años con mi blog, pasa mi vida, y no muchas veces como debería. Justo ahora estoy en soledad en mi habitación (alquilada, por cierto), con ganas de salir y caminar en el aire nocturno, pero no lo hago. Me quedo aquí acostada en mi cama en ropa interior por que quiero quitarme todo lo que soy en el día, todo lo que Mariela es, y sólo quiero comer, leer, ver películas, escuchar música, o escuchar el silencio; pensar, o no hacerlo en lo absoluto. Hace un año que estoy lejos de casa, y es cuando más he tenido que escribir y no lo he hecho, por que sigo sin saber comunicarme, ni con las personas ni conmigo misma, sigo ocultándome tras sonrisas o gestos incautos. Sigo defendiendo mis opiniones y argumentos para nada, sólo para idealizar que puedo cambiar algo, que puedo dejar tras de mi una mejora, un logro.
Y mientras estoy lejos de casa me alegro de estarlo, aunque otras veces no es así. Ya no tengo motivos para regresar, por que soy mayor, soy independiente, y no puedo cambiar o favorecer en mucho las condiciones de mi familia puesto que ya están hechas. Sí, Esaú está allá, pero no quiere estarlo, pero tampoco aquí donde yo estoy, y ni si quiera quiero estar aquí tampoco, en en ningún lugar. Sólo me ata mi trabajo a las cosas vanas y corrientes de ka vida común (yo, que nunca quise tener una vida común).
¿Amigos? No lo creo, ¡compañeros?, muchos, que se van quedando atrás con el camino recorrido, y ¿el amor?, en espera, aunque no sé exactamente de que se trata. Y mientras escribo estas líneas me veo reflejada abiertamente en cada una de ellas, sigo siendo la misma distraída niña y con baja autoestima de la que sus compañeros de secundaria solían reírse por usar lentes y brackets, la misma que no se siente bien con su cuerpo, la que es buena al hacer algo, pero no la mejor, la que no cumple sus promesas, la que no inspira a nadie a quedarse. La que siempre queda opacada por luces más altas,
Ésa soy yo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por estar aquí (: